ansioso-yo

Episodio 10

¿Ansiosx yo?

Imaginar compulsivamente posibles riesgos y sus consecuencias desastrosas nos inunda de un miedo que bloquea nuestra capacidad de funcionar en el mundo. El antídoto para lidiar con el temor al futuro es volver la atención al presente.

16 febrero del 2021  •  Lectura de 5 min.
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Das vueltas por tu casa pensando en el último correo que le mandaste a tu jefe. Y piensas: ¿Habrá quedado del todo claro? Quizás fui demasiado directo. Él es sensible, vi su expresión cuando Carlos propuso una idea en la reunión. ¡Maldición! El correo está enviado, ya no puedo hacer nada. La verdad es que hace tiempo que no lo veo muy contento con mi trabajo y tal vez esta sea la excusa que buscaba para sacarme del puesto. ¿Qué voy a hacer ahora? Justo acabo de comprar mi departamento… 

Mientras vas pensando todo esto, tu corazón se acelera. Te lavas las manos un par de veces, porque acabas de recibir el delivery de tu almuerzo. El chico de la moto podría estar contagiado. ¡Oh! No llamé al cliente para preguntarle cómo le fue con el servicio, seguro hará un reclamo y le llegará a mi jefe. Le va a dar más razones para deshacerse de mí.  ¡No dejo de cometer errores estúpidos! ¡Se me olvida todo! Ya, cálmate. Respira. 

Así es la ansiedad. Tensión, temor ante cosas que podrían suceder, pero que no están ocurriendo, anticipando el peor escenario y las consecuencias más demoledoras. A veces, buscando las señales de peligro; otras, interpretando riesgos cuando la señal es neutra. La ansiedad, en sí misma, nos permite anticipar y protegernos. Un poco, está bien, y hasta nos puede salvar la vida. Si nuestros antepasados no hubieran sentido ansiedad ante el avance de la glaciación y se hubieran quedado donde vivían en lugar de migrar hacia zonas cálidas, hubieran muerto congelados. Pero a veces es demasiado. El imaginar compulsivamente posibles riesgos y sus consecuencias desastrosas nos inunda de un miedo que bloquea nuestra capacidad de funcionar en el mundo, nos aturde y nos paraliza. Nos hace pasarlo mal.

Algunos de nosotros somos ansiosos. Otros más rabiosos, y otros tienden a deprimirse o bajonearse cuando eventos negativos los afectan, y en estos tiempos exigentes de una prolongada pandemia, lo más probable es que estas reacciones se acentúen. 

No tiene ningún sentido pelear contra la ansiedad; es lo mismo que pedirte que no pienses en una vaca verde. A ver: saca esa vaca verde de tu mente ahora. ¿Haz visto? Es imposible. Paradójicamente, la única manera de dejar de pensar en la vaca verde, es dejarla pastar. Lo que resistes, persiste; lo que no, se disuelve. Lo mismo con la ansiedad: si peleas contra ella, aumenta. No estás solx, millones de personas en el mundo como tú se ponen ansiosas frente a ciertas dificultades. Imagínate cómo se sienten ante la amenaza del Covid-19 y sus posibles consecuencias. 

La clave es aceptar, permitir, y perdonarte. Frente al futuro, el antídoto es el presente. El presente es lo único que realmente está ocurriendo ahora, es lo único real. Sucede que tienes estos pensamientos que inundan tu cabeza y te aprietan el corazón (o el estómago) y en consecuencia sientes dolor. Pero también sucede que estás aquí, que estás respirando, que tus pies están tibios, que hay al menos una cosa bella a tu alrededor que está esperando ser apreciada por ti. Sucede que estás viva o vivo. Y al conectarnos con esa otra realidad, es posible en nosotros la calma.

¿Qué hacer?

Pequeños ejercicios diarios de atención plena (o mindfulness), sobre todo si son realizados varias veces al día, pueden ayudarnos a construir la inmunidad mental que necesitamos para enfrentar la pandemia de la ansiedad, el estrés y el pánico.

Respiración del cuadrado

Cuando sientas que la ansiedad te supera, detente, siéntate, cierra los ojos y sigue este ejercicio de respiración y concentración. Cuando estamos ansiosos nuestra respiración se acelera; ralentizarla nos permite activar el sistema de calma. Mientras hacemos esto, ocupamos nuestra mente, que hace unos instantes estaba ahogada en preocupaciones, en dibujar un cuadrado:

  1. Inhala contando lentamente hasta 4, imaginando que trazas la primera vertical del cuadrado.
  2. Exhala contando lentamente hasta 4, mientras te imaginas que trazas la horizontal superior del cuadrado hacia la derecha.
  3. Inhala contando lentamente hasta 4, mientras te imaginas que trazas la vertical hacia abajo.
  4. Exhala contando lentamente hasta 4, mientras te imaginas que trazas la horizontal inferior del cuadrado hasta terminar la figura.
  5. Repite este ejercicio al menos 10 veces.


Pies en la tierra

La ansiedad lleva toda nuestra atención hacia nuestros pensamientos catastróficos, sobrecargando de energía nuestra mente. Una manera probada para volver al presente es llevar la atención hacia el otro extremo: nuestros pies.

  1. Sácate los zapatos, idealmente también los calcetines.
  2. Ponte de pie y comienza a balancear el peso pasándolo lentamente de un pie a otro. Pon toda tu atención en la planta de los pies. Guarda un poco de atención para tu respiración.
  3. Haz el movimiento lo más lento posible dejándote sorprender por la facilidad con que una instrucción de tu mente se transforma en movimiento. Siente el fenómeno de mover tus pies con el máximo detalle posible.
  4. Párate en la punta de los pies. Quédate ahí unos instantes.
  5. Luego párate en los talones. Puede que tengas que moverte un poco para no perder el equilibrio.
  6. Ahora vuelve a sentir la planta de tus pies expandiéndose por el piso (ideal si puedes hacer este ejercicio sobre la tierra o el pasto).
  7. Inhala hondo, exhala con un suspiro, y vuelve a lo que estabas haciendo.

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