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Episodio 7

Estrategias para monitorear nuestros estados de ánimo diariamente

Explorar y comprender nuestras emociones puede hacer una gran diferencia en la efectividad de nuestras herramientas para lidiar con los altibajos de la vida, particularmente en tiempos tan desafiantes como la pandemia. 

16 febrero del 2021  •  Lectura de 5 min.
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Imagina que caminas por la calle rumbo al super. Te encuentras con una persona conocida. Se saludan: Qué tal! ¿cómo estás? Bien, gracias, se responden mutuamente. Este intercambio automático da pie a la conversación. Nadie nos pregunta, ¿Y por qué estás bien?, ¿qué pasó que te hizo estar bien?, ¿por qué ese tipo de eventos te hace sentir bien?, ¿en qué lo notas?, ¿es algo que vienes gestionando hace algún tiempo? Si alguien lo hiciera, probablemente quedaríamos perplejos, sin respuesta. 

Cuando estamos de buen ánimo, como por ejemplo cuando nos sentimos enamorados y correspondidos, todo nos parece bien: la gente nos es simpática, el día bonito, el pan crujiente, la brisa más fresca, el futuro lo vemos promisorio, y nos llevamos bien con nosotrxs mismxs. Probablemente seremos más amables con los demás y estaremos ocurrentes en las reuniones de trabajo, lo que nos llenará de confianza y nos dará reconocimiento. En el polo opuesto, cuando somos rechazados, todo nos parece negro: la gente fría, el día oscuro o demasiado caluroso, el pan insípido, y el futuro menos promisorio. Posiblemente seamos más suspicaces y desconfiados, tendremos menos ganas o inspiración, y podríamos interpretar las señales de los otros como agresivas o indiferentes. Sucede lo mismo con cualquier evento placentero o displacentero: una discusión con la jefa, una tensión familiar, el número que me arroja la balanza cuando me peso en la mañana, o el saldo en la cuenta corriente. Algo similar ocurre con la pandemia y las medidas que adptamos para impedir que se propague: el encierro, la incertidumbre y la falta de vida social, entre otros factores, afectan nuestro ánimo, y todo tiende a verse más gris.

Si nuestro estado de ánimo es bueno, la vida fluye; de lo contrario, se estanca. Es una obviedad, pero no nos detenemos habitualmente a entender qué moviliza nuestros estados de ánimo de manera que podamos gestionarlos. Lo tenemos claro para los grandes eventos de la vida, ¿pero para los sutiles?, ¿qué pasa con el impacto en nuestras emociones de la manera como entendemos las cosas? Como se dice en el mundo de los negocios, lo que no se mide no se puede gestionar.

Las emociones son reacciones a estímulos y señales de satisfacción o insatisfacción de nuestras necesidades. La manera en que nos sentimos impacta lo que pensamos.  Y la manera en que pensamos determina nuestras acciones. A esto le tenemos que agregar nuestra manera particular de pensar y sentir, que dependen de nuestra personalidad y nuestras experiencias de vida. Habemos pesimistas y optimistas en el mundo; extrovertidos e introvertidos; personas seguras de sí mismas, y otras que lo cuestionan todo. Para algunos un error será solo un error; para otros, evidencia de que tal vez no somos suficientemente buenos. 

Todos vivimos nuestras experiencias de manera particular. Explorar y comprender nuestras emociones puede hacer una gran diferencia en la efectividad de nuestras herramientas para lidiar con los altibajos de la vida, particularmente en tiempos tan desafiantes como la pandemia.

¿Qué hacer? 

Lo que no se mide no se puede gestionar, por eso te invitamos a descargar e imprimir nuestro Mapa Dinámico del Bienestar para que así puedas medir tus estados de ánimo.

En cada columna del cuadro va un día de la semana, mientras que en las filas verás un “Ecuador” emocional equivalente a un estado emocional neutro, un espacio para marcar horas de sueño y otro para registrar tus actividades de autocuidado como ejercicio, meditación, tiempo de calidad con seres queridos, tiempo para ti mismx, según lo que hayas realizado cada día). Dentro del espacio asignado a cada día, el límite izquierdo indica la mañana, y el limite derecho es la noche. De este modo, un día podría partir abajo, y terminar arriba.

Paso 1: Establezco mi propio estándar

Recuerda un momento que consideres muy bajo en tu vida. Visualiza bien sus circunstancias, cómo te sentiste, qué pensabas del mundo, de la vida, de los demás y de ti mismx. Ese va a ser tu parámetro inferior. Cuando evalúes tus estados emocionales desagradables, establece que esa experiencia es lo peor que te puedes sentir. Entonces tu escala de estados emocionales negativos irá desde neutro (0), a esa experiencia (-10). 

Ahora imagina una experiencia de máxima felicidad. Visualiza bien sus circunstancias, cómo te sentiste, qué pensabas del mundo, de la vida, de los demás y de ti mismx. Ese va a ser tu parámetro más alto. Cuando evalúes tus estados emocionales placenteros, establece que esa experiencia es lo mejor que te puedes sentir. Entonces tu escala de estados emocionales placenteros irá de neutro (0), a esa experiencia (+10).

Paso 2: Identifico mi experiencia reciente

Ya teniendo tus parámetros claros, evalúa según este criterio tus estados emocionales de los últimos tres días. Marca los puntos altos, medios y bajos. Escribe al lado de cada punto qué emoción sentiste. Luego traza una línea que una los puntos. Si no recuerdas en detalle las diferencias entre la mañana y la tarde, simplemente marca el promedio de ese día. 

Paso 3: Nombro las experiencias

Ahora, al lado de cada punto escribe una palabra que te permita entender qué estaba pasando en ese momento, por que te sentías bien, mal o neutro. 

Paso 4: Descubriendo la dinámica

  • Mirando el conjunto, ¿Qué hechos gatillaron alzas y bajas? ¿Cómo se conectan los hechos? ¿Qué salta a la vista? ¿Qué te llama la atención?
  • ¿Observas algún patrón entreb todos esos elementos?
  • ¿Qué emociones son más habituales? (altas y bajas)
  • ¿Representa este mapa tu experiencia habitual? 
  • ¿Qué conclusiones puedes sacar?

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