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Episodio 9

Sentirnos bien estando solxs

La pandemia nos ofrece dos excelentes posibilidades: profundizar los vínculos con nuestros cercanos, y amigarnos con el estar sin otros en momentos de soledad que pueden darnos mucho bienestar.

16 febrero del 2021  •  Lectura de 5 min.
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¿Has escuchado alguna vez que los seres humanos podemos sobrevivir tres minutos sin aire, tres días sin agua, tres semanas sin comida y tres meses sin contacto humano? Es decir que, aunque con menos frecuencia que el aire, necesitamos a los demás para sobrevivir, de lo contrario no existirían las ciudades, los pueblos o las comunidades. Lo paradógico es que mientras estas se hacen más grandes y por lo tanto vivimos cada vez con más gente, también nos sentimos cada día más solos.

Y es que la soledad es un asunto tan complejo como común, que en muchos casos la pandemia agudizó al sumarle confinamiento. En palabras simples, si una persona se sentía sola antes de la pandemia, el encierro posiblemente la hizo sentir aun más aislada.

¿Por qué es tan importante abordar este problema? Porque la soledad puede afectar seriamente nuestra salud. Una investigación reciente llevada a cabo por Julianne Holt-Lunstad, profesora de psicología y neurociencia en la Universidad Brigham Young (Utah), revela que el riesgo de mortalidad por soledad equivale al de fumar 15 cigarrillos al día o al de que produce el alcoholismo, y supera los riesgos para la salud asociados con la obesidad. 

Pero la soledad es relativa. Relativa a la relación con los otros y a la relación con nosotros mismos. Podemos estar rodeados de gente, amigos o familia, y sentirnos solos. Más que la presencia o ausencia de personas, entonces, es el deseo de estar conectados sin conseguirlo. Tratar de reconocer qué factores nos producen esta sensación de separación es una gran oportunidad de autoconocimiento y de liberarnos de ese malestar.

La soledad tiene una injusta “mala fama”, cuando, en realidad, muchas de las actividades que nos dan calma y bienestar las realizamos sol@s. Leer, jardinear, escuchar música, salir a caminar y practicar un hobbie, son algunas de las actividades “solitarias” que las personas más suelen valorar. “Es un tiempo de repliegue que te permite acompañarte, disfrutar de esa experiencia, descubrir tu voz, escucharla… abrirte a todo lo que puede ofrecerte”. Así la describe la psicóloga española Daniela M. Pribluda.

Convertirme en mi mejor amig@

Así, cuando vemos el estar solos como un momento de bienestar, logramos disfrutar nuestra compañía y podemos dedicar tiempo a dar rienda suelta a nuestros intereses y al ocio; a liberarnos de las restricciones que nos impone la vida social y expandir nuestro ser interior. A esto le llamamos “solitud”, y la gracia está en el equilibrio de conectar con otros cuando lo necesitamos, por todos los medios que hoy existen. En ese sentido, las nuevas tecnologías nos entregan recursos sin precedentes para conversar mirándonos en una videoconferencia o disfrutar una rica conversación telefónica con alguien que apreciamos, rompiendo un poco las barreras impuestas por encierros y cuarentenas. Entonces, cuando disfrutamos en profundidad de nuestra propia compañía, podemos valorar y disfrutar aún más del encuentro con los otros.

Te invitamos a ver las cosas desde otra perspectiva, apreciando que la pandemia nos ofrece dos bellas posibilidades: profundizar los vínculos con nuestros seres queridos y cercanos, y amigarnos con el estar sin otros, disfrutando de nuestra propia compañía o “solitud”.

¿Qué hacer?

  • Aprovecha la oportunidad del encierro pandémico para decir “este es el tiempo en el que me puedo dar algo a mí mismo”, en reconocerte como prioridad”.
  • Fortalece vínculos nutritivos. Conversaciones telefónicas o por video llamada, Whatsapp tiene menor impacto. 
  • Conecta con los vecinos, promoviendo relaciones de ayuda o apoyo.
  • Mantén los ritmos (horario de levantada, acostada, comidas), y mucho cuidado con el consumo de alcohol, estimulantes o sedantes. Lo que menos necesitamos en esta época es intoxicarnos y hacer sufrir nuestro sistema nervioso.
  • Explora actividades personales satisfactorias como los hobbies; hay plataformas online para todo tipo de clases, como Coursera.org y Domestika.org. También hay infinidad de charlas y documentales en TED.org, YouTube.com o Netflix.com
  • Incluye en tu rutina prácticas de meditación y ejercicio físico. Puedes encontrar diversas rutinas que te acomoden en la web, lo importante es la perseverancia para beneficiarte de los resultados. Puedes combinar una rutina estimulante para la mañana y otra más relajante para la tarde. 
  • Si te cuesta trabajo relajarte y disfrutar de tu compañía, puedes considerar escribir en un diario tus sentimientos y observar las soluciones que puedan surgir de ti mism@.
  • Si no consigues un estado de bienestar contigo mismo, procura conseguir ayuda profesional.

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