poco-estres-esta-bien

Episodio 1

Un poco de estrés está bien, más de un poco, no

Es preciso identificar las señales del estrés crónico para decidir un plan de acción. Acá te indicamos cómo.

16 febrero del 2021  •  Lectura de 5 min.
Compartir:
poco-estres-esta-bien

Viajemos en el tiempo. Imagina la sabana africana en el año 200.000 AC. ¿No te acuerdas cómo es? Imagina una sabana moderna entonces, para efectos de este ejercicio es lo mismo. Eres uno (a) de los primeros seres humanos, homo sapiens sapiens, caminando al amanecer. Hay un poco de niebla (geográficamente quizás no sea muy preciso, pero le da más intensidad a la imagen). El sol se empieza asomar recién detrás del Kilimanjaro. De pronto, sientes un ruido. ¡Te das vuelta y ves un león! Corres, que es lo que tu sistema de amenaza te impulsa a hacer. Corres porque sabes que ese león te quiere atacar. Buscas desesperadamente el árbol más alto que te salvará la vida. Pero, de pronto, mientras corres a toda velocidad, aparece ante ti el espectáculo más bello que hayas presenciado: un rayo dorado del sol del amanecer posándose sobre una orquídea, de forma y color exuberante. El rocío de la mañana amplifica los detalles minúsculos en su dibujo. Es de una belleza sobrecogedora. Te agachas un instante, conmovida o conmovido por este instante… y te come el león.

Todos somos herederos de quienes sobrevivieron, de quienes ni siquiera vieron la flor. Sus mentes (secuestradas por el sistema de amenaza) sólo les permitieron buscar un árbol al cual trepar, y ver si había una roca o rama en el camino con la cual eventualmente pudieran tropezar. La adrenalina corrió por la sangre, aceleró sus corazones y agitó su respiración para llevar más oxígeno a todo el cuerpo. Sus músculos mayores se activaron. Sus procesos digestivos se detuvieron, su creatividad, su imaginación, e incluso su sistema inmune se suprimió para poner toda la energía al servicio de la huida. Eso les dio más velocidad para correr, y fuerza para subir el árbol hasta el punto más alto. Un sistema finamente ajustado por cientos de miles de años para sobrevivir. El problema es que ya no tenemos leones en la puerta de la casa.

Cuando enfrentamos esta pandemia, se activa el mismo sistema que es perfecto para huir o pelear. Pero frente al Covid-19 no tenemos hacia dónde correr, y no tiene sentido pegarle un mazazo a un virus. A diferencia del león, del virus no logramos huir nunca. Esta es la diferencia entre el estrés agudo y el estrés crónico. El estrés agudo nos ayuda a sobrevivir, el estrés crónico nos puede dañar. Sostenido en el tiempo, puede afectar nuestro metabolismo, producir fatiga crónica, hipertensión, problemas cardíacos o arteriosclerosis, o bien gatillarnos una depresión.

¿Sabías lo fácil que es visitar a tu doctor?

Hazlo posible con el seguro ideal

Asegura tu salud y tu familia

¡me interesa!
ver