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Episodio 8

Ser familia sin morir en el intento

Veamos las cosas con perspectiva y miremos el lado positivo de todo esto: el encierro también nos ha presentado una oportunidad única de encuentro, de conocer una parte de los demás que antes era casi invisible.

16 febrero del 2021  •  Lectura de 5 min.
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Si hay algo en que podemos estar casi todos de acuerdo, es que estos tiempos han sido de los más desafiantes que hemos vivido como sociedad. Tener que enfrentar la pandemia, los miedos propios más los del resto de la familia o compañer@s de piso, es un escenario difícil para todos. Las demandas domésticas, la multiplicidad de roles, el colegio, los niños y el largo etcétera, a veces nos hacen añorar los días en que cada uno partía a sus actividades fuera de la casa. Entonces, haciendo una analogía literaria, ¿cómo podemos ser familia sin morir en el intento?

Veamos las cosas con perspectiva y miremos el lado positivo de todo esto: el encierro también nos ha presentado una oportunidad única de encuentro, de conocer una parte de los demás que antes era casi invisible, como ver a nuestra pareja, amigos o padres trabajar, y apreciar los desafíos que, en tiempos normales, desconocemos de sus vidas; o acompañar a los más pequeños en sus estudios, y compartir tareas domésticas entre todos. Claro, algunas de estas actividades pueden parecer aburridas, pero otras no: pensemos en cuántas personas han descubierto un gusto oculto por la cocina y, en especial, por hornear durante el encierro, y han disfrutado el proceso y el resultado de hacer pan o galletas en casa, en familia o en grupo.

Sin embargo, también pasa que el estar todo el día juntos, con muchas restricciones por el encierro y el toque de queda, aumenta las tensiones o hace visibles conflictos no resueltos. Si estos asuntos no se enfrentan, pueden provocar rabias o resentimientos que agitarán el clima y que pueden dañar las relaciones, haciendo más difícil el encierro. Es verdad que en estos tiempos, a veces, “el aire se corta con cuchillo”.

En ese contexto podemos decir cosas que luego lamentamos, o hacer el esfuerzo de sacar lo mejor nuestro para aportar una mirada positiva en nuestro entorno. Si nos organizamos bien, nos damos el tiempo para cada uno y nos disponemos a buscar el bienestar de todos, podemos aprovechar esta situación para afianzar nuestros vínculos más valiosos. ¿Qué tal si transformamos el confinamiento en una buena experiencia y un aprendizaje para el resto de la vida? 

Algunos focos hacia donde podemos apuntar: la comunicación profunda y sincera de nuestras necesidades; escucharnos sin juicios ni críticas, con cariño; velar por los espacios de soledad de cada uno; atrevernos a ser creativos para proponer actividades de ocio y distensión. 

¿Qué hacer?

 

En familia o grupo

Invitar a los que comparten el hogar a sentarse a observar los problemas y a proponer soluciones. Lo importante es ser flexibles y creativ@s para encontrar juntos las alternativas que puedan darnos los espacios que necesitamos.

También, proponer actividades entretenidas para hacer juntos, como ver películas o documentales; o relajarnos lejos de las pantallas como, por ejemplo, escuchando música de nuestros distintos ídolos generacionales. O divertirnos con juegos de mesa o rutinas deportivas descargadas de diferentes APPs o, incluso, inventadas por nosotros, para así combatir el sedentarismo y mejorar el ánimo activando las endorfinas.

En pareja

Trata de ser lo más amable que puedas contigo, con tu pareja y con los demás. Tod@s estamos batallando con dificultades, por lo tanto para nadie es fácil. Al entender esto y tratarnos con amabilidad, generamos un ambiente más tranquilo.

La comunicación es todo. Si te sientes abrumad@, dilo. Tener conversaciones abiertas sobre tus preocupaciones ayudará a resolver los conflictos de una manera pacífica y sin que se acumule el resentimiento. Busca acuerdos, explica lo que te pasa o pídele a tu pareja que te explique lo que le pasa a ella, y demuestra tu interés genuino por escuchar sin juicio ni crítica.

Establezcan momentos para estar juntos y momentos de distancia. Quizás, trabajar por separado, pero luego reunirse para almorzar. 

Siéntense y preparen su presupuesto. Calculen qué recursos están disponibles y cómo van a administrar sus gastos en este tiempo. Hay muchos cambios en la forma en que gastamos el dinero ahora. Es importante, en la medida de lo posible, reservar una parte de los recursos para el disfrute y el ocio.

Y, lo más importante, ser amorosos y concentrarnos en ir solo un día a la vez. No intentes predecir el futuro ni considerar el resultado más negativo. Comprométete a vivir el presente.

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