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EPISODIO 2

Sonría, lo estamos grabando

La risa es gratuita. Salvo en situaciones serias por naturaleza, como el duelo por ejemplo, reírnos de lo que nos pasa abre nuestra mente. A través del humor, intuyeron los griegos, accedemos a nuestra sabiduría y sobrellevamos mejor la carga de la pandemia.

TU BIENESTAR  •  Lectura de 5 min.
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Nadie nos pide que pongamos cara de serios al sacarnos una foto. Más bien la idea es que digamos “¡whisky!”. Suponemos que la sonrisa nos hace ver bien, y esta suposición tiene razón de ser. En todo el mundo, las personas asociamos la sonrisa a características positivas de la personalidad: nos hace ver como relajadxs, atractivxs, confiables. De hecho, hay estudios que lo demuestran. 

Robert Zajonc, profesor emérito en la universidad de Stanford, hizo el siguiente experimento: midió el bienestar de las personas, luego les pidió que mordieran un lápiz, de una manera similar a como se le pone la correa en la boca a los caballos. Morder de esta manera un lápiz exige abrir la boca hacia los costados. Observó que las personas se sienten mejor por el solo hecho de hacer este movimiento, que se parece a una sonrisa, sin incluso saber que están sonriendo. 

La sonrisa, descubrió Zajonic, produce una emoción positiva, al parecer porque le señala a nuestro cerebro que algo va bien. De hecho, vernos sonreír ante el espejo, por ejemplo, aumenta esta sensación. Resulta evidente, entonces, que buscar formas de sonreír más puede ser un arma poderosa para darnos bienestar en esta prolongada pandemia.

Los beneficios de la sonrisa no son solo temporales. Algunos estudios científicos como el de la Universidad de Wayne en Detroit, sugieren que las personas que sonríen amplia y habitualmente viven en promedio más años que las que no lo hacen. Sonreír hace bien porque fortalece nuestro sistema inmune, nos vincula con los demás y amplifica las emociones placenteras que estamos sintiendo, ayudándonos a conectar con lo positivo de nuestras circunstancias. 

Barbara Fredrickson, académica de la Universidad de California y líder mundial en la investigación del rol de las emociones placenteras, ha señalado que son estas –como alegría, entusiasmo y diversión, entre otras– las que nos permiten ampliar nuestros recursos, ser creativos y, sobre todo, aprender de la experiencia. 

Cuando estamos tristes, nuestra atención se focaliza en los aspectos negativos de nuestras circunstancias, lo que nos lleva automáticamente a explorar todas las veces en que nos hemos sentido de manera similar. Mediante este proceso de hurgar en la memoria buscando experiencias similares, somos capaces de observar muchos detalles. Cuando nos reímos, en cambio, nuestra mente se abre. 

El poder de la comedia griega

La historia nos ayuda a entender estos fenómenos. En la Grecia clásica existía un hospital muy famoso en Epidauros. El hospital contaba con un gimnasio, un templo, una sala de operaciones y un teatro. Al terminar cada semana, los pacientes asistían al teatro donde se les presentaban tres tragedias (obras de teatro que realzan aspectos dolorosos de la vida, asociados con el destino). En las tragedias, los pacientes veían representadas sus propias desgracias, lo que los ayudaba a entrar en catarsis, o liberación de las penas y dolores. El espectáculo terminaba con una comedia. Los griegos sabían muy bien que la mejor manera de activar el aprendizaje de las tragedias de la vida era a través del humor. 

El humor, o reírnos de lo que pasa y nos pasa, nos permite tomar perspectiva de lo que estamos viviendo, al abrir nuestra mente y permitirnos acceder a otras vivencias, y conectar nuestras distintas experiencias de profundidad. Es a través del humor, intuyeron los griegos, que accedemos a nuestra propia sabiduría.

Entonces, en tiempos trágicos como los que vivimos, te invitamos a activar el poder de las sonrisas, usando el humor en lo que se pueda para tomar perspectiva, y a reírnos cada vez que podamos. 

Cómo reírnos más en tiempos tan difíciles

La risa es un recurso gratuito y de fácil acceso. Te recomendamos algunas maneras de acceder a él:

Consume humor. Suscríbete a canales de YouTube de humor, por ejemplo. Desde videos de animales, bebés o chascarros. En las plataformas de televisión por cable u online también hay muchos videos de humoristas. Idealmente procura que no sean humoristas que buscan risa fácil a costa de los defectos de los demás o de bromas racistas, clasistas o discriminadoras en general.

Rememora humor. Todos hemos vivido situaciones divertidas en nuestras vidas. Cuando te encuentres por Zoom, Meet o Whatsapp con amigos o familiares, promueve el recuerdo de situaciones jocosas. La pregunta “te acuerdas cuando hacíamos tal cosa” puede generar una instancia que te hará reír y te ayudará a conectar con otros.

Genera humor. Contar chistes es un recurso sencillo y probado para distraerse, conectar con los demás y pasar un buen rato. Podemos hacer un pequeño esfuerzo de buscar chistes nuevos online, o preguntarles a nuestros amigos por sus “éxitos probados”. Otra forma de generar humor es haciendo videos de Tik Tok. ¿Has hecho uno? 

Y, lo más importante: siempre que  puedas ¡ríete de ti mismx!

 

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