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EPISODIO 2

¿Resiliente se nace o se hace?

Resiliencia es la capacidad de sobreponerse a la adversidad, o esa rara habilidad para alcanzar el máximo potencial aunque las circunstancias indiquen lo contrario. ¿Cómo es que frente a los peores escenarios, como la pandemia, hay quienes sacan lo mejor de sí?

Tu Salud · Lectura de 5 Min.
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Hay situaciones que parecen estar condenadas a la derrota, circunstancias en la vida vida que destinan al fracaso. El sentido común nos indica que cuando las condiciones son desfavorables, el resultado será negativo. Las estadísticas también lo dicen: si creces en un entorno hostil, lo más probable es que en la vida te vaya “mal”; si vives circunstancias violentas, lo más probable es que te traumes; si vives una pandemia en el miedo y la tensión del confinamiento, tu salud mental se verá deteriorada.

En su último informe “Un año del Covid-19”, Ipsos indica que desde el inicio de la pandemia el 45% de los adultos a nivel global ha empeorado su salud mental, y otro 40% no ha mejorado. Todo indica que tenemos razones para estar pésimo, hemos perdido muchas cosas, en algunos casos la fuentes de ingreso, en otros casos fuentes de placer; también la salud o incluso la vida de personas queridas.

La lógica pareciera indicar que las cosas están yendo mal. Pero, al mismo tiempo, todos hemos escuhado o leido historias de resiliencia: una persona que nació en un barrio pobre y llegó a ser exitosa; alguién que creció con discapacidad y logró llegar lejos; historias de maltrato que terminan en seres humanos compasivos, notables, en grandes líderes. Aquí es cuando hablamos de resiliencia psicológica, cuando el destino indica que todo debería ir mal pero por alguna razón nos va bien.

La resiliencia psicológica o emocional se define como la capacidad de sobrellevar y salir fortalecidxs de las más adversas situaciones. Y lo hemos visto en esta pandemia también. El mismo estudio de Ipsos revela que en el mundo un 16% de las personas ha mejorado su bienestar y salud mental desde el inicio de la pandemia; probablemente la mayoría de nosotros conoce a alguien que tomó este año para hacer de sí mismx una mejor persona; que aprovechó el encierro para cambiar hábitos, para mejorar su vida de alguna manera. Para aprender.

Aunque parezca que ser resiliente en la adversidad es como tener el boleto ganador de la lotería genética, resulta que resilientes en potencia somos todos. La ciencia ha estudiando la resiliencia psicológica desde hace 50 años, y aunque al principio se creía que era un misterio genético, se ha descubierto, entre otras cosas, que el ser humano resiliente no nace, sino que se hace. Y existen ciertos elementos que favorecen esta actitud y buena fortuna.

Qué hacer

Para ser resilientes en medio de esta tormenta hay ciertos hábitos y actitudes que podemos cultivar:

  1. Conócete a ti mismx y reconoce tus recursos y límites, así sabrás con qué cuentas y con qué no a la hora de enfrentar la adversidad.
  2. Cultiva la creatividad como puedas; ejercita ese músculo. La salida creativa de los problemas nos permite muchas veces transformarlos en algo mejor.
  3. Cree en ti, aunque suene fácil decirlo y difícil de hacer. Busca experiencias y personas que reafirmen lo valiosx y capaz que eres.
  4. Transfórmate en una máquina de aprender, haz el ejercicio activo de ver los problemas como un desafío (y no como un obstáculo).
  5. Vive en el presente y suelta el pasado; puedes hacerlo practicando meditación o consciencia plena. No podemos cambiar lo que ya ocurrió, pero sí podemos construir nuestro presente y futuro.
  6. No intentes cambiar las circunstancias. Esto es imposible. Más bien céntrate en cambiar tu actitud hacia ellas. 
  7. Ayuda y busca ayuda, ya que el ser humano necesita de otros; parte de tu fortaleza estará en tus redes y tu comunidad, familia y entorno cercano. No es solxs sino con otrxs que salimos de la adversidad y la transformamos en algo mejor.
  8. Reconoce tus triunfos. Todos hemos sido resilientes, identifica en tu biografía esta capacidad en ti mismx para que sepas cómo y cuándo lo hiciste antes y encuentres el camino para volver a serlo.

Ejercicio

  • Busca un momento del día donde puedas hacer un ejercicio de recordar algunas cosas de tu vida. Procura que sea un momento neutro, de un día neutro, que no estés especialmente optimista o pesimista.
  • A ojos cerrados, haz un breve recorrido por la historia de tu vida, desde lo más antiguo que recuerdes, y busca los momentos difíciles, las grandes dificultades que has vivido. Toma unos 5 a 10 minutos para esto.
  • Reconoce esta verdad: has superado estas dificultades, como sea, estás vivx ahora mismo, llegaste hasta aquí.
  • Identifica qué recursos internos (características personales) o externos (entorno, personas, familia) se pusieron en juego para superar tus dificultades en el pasado.
  • Identifica qué aprendizajes y transformaciones haz tenido gracias a estas vivencias.

 

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