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EPISODIO 3

Dinosaurios imaginarios y buceo en la tina: ingeniosas ideas para niños en pandemia

Con ingenio, paciencia y creatividad, mamás y papás de todo el mundo han buscado la forma de mantener activos a sus hijos en tiempos de coronavirus. Algunos se merecen un Oscar a Mejor Guión y Mejor Actuación.

TU BIENESTAR  •  Lectura de 6 min.
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Jossie normalmente no trabaja los domingos. Esa vez decidió hacer una excepción porque realmente quería dar una mano en la casa donde trabaja. Usualmente ella cuida a Mathias y Daniel, de 4 y 3 años, y así la mamá de los niños puede encargarse un poco más de su última hija, Luciana, de solo diez meses, a la par que cumple desde casa con su trabajo en un banco.

Con niños tan pequeños, durante la pandemia la casa suele ser, como dice Romanella (la mamá) un espacio “bonito pero caótico, y los domingos es más complejo porque no podemos ni salir a la esquina. Gasto un montón en plastilinas, libros para pintar, plumones, témperas, crayolas; compro toda la librería para que los chicos hagan actividades, pero igual terminé rompiendo la ley”, bromea, por ese domingo en que dejó que Jossie sacara a los niños a pasear pero el serenazgo la mandó rápidamente de vuelta a casa porque los domingos no se puede salir. Siempre se ríen de la anécdota.

Al igual que ellas, desde que el coronavirus se extendió por el mundo a comienzo de 2020, padres, madres, abuelos y cuidadores en todas partes se han visto retadxs a explotar toda su creatividad para mantener activos y entretenidos a los niños en espacios reducidos, con poca o nula posibilidad de llevarlos a pasear, a correr o a ver a sus amigos.

Para algunas cuidadoras, la carga de trabajo incluso es doble o triple, porque después de ayudar en la casa donde trabajan, tienen que llegar a hacer tareas con sus propios hijos. Por eso, entre otros múltiples factores, la pandemia ha profundizado las desigualdades, como apunta el Reporte de Sostenibilidad 2020 de las Naciones Unidas. Pero también ha sacado a relucir la creatividad y la solidaridad de madres,  padres y familias en general.

La importancia del juego

Es momento de que los niños socialicen, jueguen y corran, expuso el pediatra Gustavo Rivara. Obviamente, no se puede bajar la guardia aún, es crucial seguir cuidándonos ante la difícil nueva ola del coronavirus, pero también es clave estar atentos a cumplir con una de las necesidades más importantes de los más chicos: la de jugar, sociabilizar y aprender. Este es un elemento fundamental de su bienestar físico y sicológico, y también del de los padres durante la pandemia.

Jennifer Rodemeyer, administradora del Programa para Vida Infantil de Clínica Mayo, subraya que los niños aprenden y procesan las cosas a través del juego. Por eso sugiere un esfuerzo como familia para aprovechar la oportunidad de permanecer en casa y practicar tanto la distancia social como la interacción: “Diviértanse con juegos, saquen juguetes, hagan rompecabezas, lean libros, escuchen y toquen música, bailen, salgan a caminar y trabajen juntos en proyectos artísticos. Por las noches, escojan un tema, por ejemplo: noche divertida, noche de películas, noche para cocinar, noche de juegos de mesa o noche de helado”. 

¡Conectados con los vecinos por una cuerda!

La diseñadora chilena Carla Peirano vive en Bilbao, al norte de España, con Juan, su marido, y sus hijos Tomás y Paskali, de 9 y 6. Ambos padres trabajan en el departamento, aunque recientemente Carla ha comenzado a salir para ir a su nueva tienda, ya que lanzó su marca de zapatos y accesorios para ciclistas en plena pandemia.

Durante las cuarentenas los niños estudiaban, comían y hacían todo en la casa, y sobre todo los frustraba no poder ver a sus amigos que viven exactamente en el departamento al otro lado de la calle. Apurada por las circunstancias, a Carla se le ocurrió lanzar una cuerda y conectar a sus hijos con sus amigos a través de esa cuerda, que atraviesa la calle por los aires hasta el edificio del frente; a través de ella, colgaban y compartían juguetes, mensajes o dibujos, lo que los mantuvo entretenidos y sobre todo contentos de seguir en contacto con sus compañeros a la distancia. A la hora del baño, Carla y Juan transformaron la tina en un viaje, ¡los niños usan snorkels y flotadores! Así, en el fondo, hicieron de las actividades diarias y cotidianas en juego. La hora del baño es la hora de ir a bucear.

La buena noticia es que nuestra creatividad no tiene límites. Bastaría preguntarlo a Melisa Navarro, quien trabaja con el presidente Francisco Sagasti y se la pasa viajando. Su hija acaba de cumplir un año y una vez, desesperada con la idea de que la niña no tenía suficiente paseo, decidió subir y bajar los 13 pisos de su edificio con ella en brazos. “Fue matador, pero creo que la pasó bastante bien”, cuenta riendo.

Cartones, piedras y dinosaurios

Nadia Balducci, fundadora de la plataforma peruana L.O.O.P (Life out of plastic) encontró un poco más de libertad en el Valle Sagrado. Antes de eso, vivía junto a su esposo y su hijo Julián, de un año y medio, en la Herradura, y el estacionamiento era el parque de juegos. Ahora, en Urubamba, reutiliza cartón para que su hijo las pinte con tizas, pone agua en la tapa de un taper para que él se moje los dedos, y lo motiva a recolectar hojitas del jardín. “Y si no hay hojas, buscamos las piedras, pero ¡algo hay que recolectar!”, bromea.

Manu, de 5 años, también busca piedras en el jardín, solo que para este autodeclarado paleontólogo, no se trata de simples piedras. Cuando no hay cuarentena, Manu sale por las calles del barrio con su maletín, y entre las plantas de los edificios vecinos y las veredas, o entre los restos de alguna construcción, descubre “verdaderos fósiles” de las especies más antiguas. Semillas fósiles también forman parte de su colección.

El maletín fue preparado por la abuela –¡no solo los papás han tenido que echar mano a la creatividad!– , e incluye instrumentos que solo saben usar los paleontólogos: lupa con luz, pala blanca, un pincel para sacar el polvo de las piezas delicadas, un compás en caso de perder el rumbo, frascos para depositar las piezas más preciadas y, por supuesto, un cuaderno para anotar la ubicación exacta del hallazgo. La cuadra se ha convertido durante la cuarentena en un sitio de exploración con sorprendentes tesoros enterrados.   

No hay duda que madres y padres se han esforzado porque sus hijos se sientan libres, felices y no pierdan el asombro, pese a todas las dificultades que impone el encierro y la necesidad de prevenir el Covid-19. Y la verdad es que lo están haciendo bastante bien. Total, la creatividad es gratis ¿no?

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