duelo-matrimonio-nacimiento-en-pandemia

Episodio 2

Duelo, matrimonio y nacimiento en pandemia

Luis Eduardo González

Una familia de peruanos dispersos por el mundo enfrentó las cuarentenas, el duelo, el matrimonio y el nacimiento de un nuevo integrante por Zoom. Conoce la historia del peruano Luis Eduardo desde Hong Kong.

16 febrero del 2021  •  Lectura de 5 min.
Compartir:
duelo-matrimonio-nacimiento-en-pandemia

“La última vez que nos vimos todos fue en el 2017”. Al teléfono desde Hong Kong, donde pasa la pandemia junto a su esposa y su hijo nacido en cuarentena, Luis Eduardo González se sorprende al notar que han pasado cuatro años desde que toda su familia se reunió completa por última vez, para el matrimonio de su hermano mayor, Alfonso. Luis es el segundo de cinco hermanos, luego vienen Daniel, Adriana y Giuliana.

Nacidos en Lima, vivieron su infancia y adolescencia en una casa de dos pisos en San Borja y, como en cualquier familia numerosa, hacían casi todo juntos: fueron al mismo colegio, entrenaron tenis en el mismo lugar y pese a que sus padres eran divorciados, varias veces a la semana compartían la cena en la mesa de la cocina.

Con los años, tomaron distintos rumbos. Luis y sus tres hermanos menores estudiaron en Estados Unidos gracias a las becas estudiantiles que obtuvieron por jugar tenis y así, la gran casa que albergó el juego interminable de cinco hermanos fue, de a pocos, albergando silencio.

Al terminar sus estudios, Luis regresó a Lima unos años para trabajar en el Instituto Peruano de Deporte (IPD) hasta que en el 2014 aceptó un puesto como profesor de tenis en Hong Kong. Para ese entonces, su hermano mayor vivía en Suiza y sus otros hermanos y su madre, en Florida. Su padre fue el único que se quedó en Perú.

“Nos tuvimos que acostumbrar a conversar a distancia, a viajar constantemente. Antes no había Zoom ni WhatsApp; teníamos teléfonos especiales para comunicarnos”, cuenta Luis. Para fiestas como Navidad, se esforzaban para juntarse en Lima.

“Pero nunca ha sido fácil. Si bien es cierto que ahora aprietas un botón y puedes ver a quien quieras, nunca me ha terminado de cuadrar que todas las noticias importantes en nuestra familia, como pedidas de mano, graduaciones o anuncios de nuevos trabajos, no se hayan podido celebrar en persona”, confiesa.

Así, cuando Covid-19 atacó el mundo y las fronteras se cerraron, para los González también se cerró por completo la posibilidad de verse. Luis se casó vía Zoom, mientras que una de sus hermanas tuvo que suspender su boda. Su hermano mayor, a inicios del año pasado, les compartió por video llamada la noticia de que dio Covid-19 positivo y entre todos tuvieron que hacer lo que han hecho por tanto tiempo: apoyarse a la distancia.

“Enterarnos de que seríamos padres nos dio nuevos ánimos”

“En Hong Kong nos han encerrado varias veces y eso nos tuvo a mí y a mi esposa un poco bajoneados. Todos nuestros planes para viajar se cancelaron, mi trabajo se volvió inestable y las rentas bajaron. Sin embargo, nos enteramos de que seríamos padres y eso nos dio nuevos ánimos, fue increíble”, cuenta Luis.

Toda la familia estaba emocionada, pero en octubre del 2020 recibieron la peor noticia: su papá había vivido muchísimos años con cáncer a la piel y, desde marzo del 2019, acudir a las citas no era una tarea sencilla. Estas disminuyeron debido al nuevo aforo de las clínicas y la gran demanda de pacientes, y, en el ínterin, su padre prefería no consultar a nadie para no molestar. “Mi papá sentía que había gente que la estaba pasando peor y decía que no quería pedir citas extras para no incomodar”. Nunca le dijo si tenía temor de salir de casa.

El papá de Luis vivía en la casa de su abuela, quien falleció un par de meses antes de que se anunciara la cuarentena. Sus hijos le prestaban especial atención por eso, pues sabían lo unidos que eran ambos. Pero fue esta muerte la que cambió la actitud de su padre: prefirió ser más reservado para no despertar miedos y preocupaciones. Entre tantas malas noticias, prefirió que sus hijos no llevaran en sus hombros tensiones ajenas.

 “No nos contó qué tanto había avanzado la enfermedad. Fue muy impactante cuando nos enteramos que murió. La familia hizo lo imposible por viajar a Perú y, contra todo pronóstico, lo lograron. Yo fui el único que no pude ir porque estoy más lejos. Además, mi esposa tenía seis meses de embarazo y, por la pandemia, corría el riesgo de no poder regresar”. Esa fue la peor video llamada a la que se ha tenido que conectar.

Para Luis, el 2020 fue, por supuesto, un año muy duro. Pero para su familia, fue especialmente un año marcado por el inicio y el final de la vida, por el nacimiento y la muerte. Muy simbólico. En medio de ese ciclo y de la intensidad de las emociones que se despertaron, siente que le costó poder apreciar el lado positivo de las cosas.

“Siempre he sido una persona muy optimista, pero este año nos ha puesto a prueba a todos. Me encantaría ver a mi mamá cargando a su nieto, o que mi papá lo hubiera conocido. Es difícil estar aquí solos. Además de tener a mi hijo, recordar que los humanos se adaptan me ayudó durante el encierro. Mi familia y yo nos adaptamos desde hace varios años, desde el mismo día en que dejamos esa casa en San Borja, y hemos aprendido a apoyarnos unos a otros de lejos. Y es lo que seguiremos haciendo”.

¿Sabías lo fácil que es visitar a tu doctor?

Hazlo posible con el seguro ideal

Asegura tu salud y tu familia

¡me interesa!
ver