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Episodio 2

‘Al principio tenía mucho miedo. Ahora siento que puedo ser un ejemplo’

Daniela Herrera, doctora de terapia física y rehabilitación

Daniela Herrera, esposa, madre y doctora de terapia física y rehabilitación en pacientes con COVID-19 comparte su historia en un trabajo de alto riesgo.

16 febrero del 2021  •  Lectura de 5 min.
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“La energía es sombría y el trabajo puede ser bastante frustrante. El personal de salud está cansado y aun así hace lo mejor que puede, pero al día fallecen tres o cuatro pacientes… es difícil”.

Este es el relato de Daniela Herrera, médico especialista en medicina física que trabaja desde hace casi un año en rehabilitación de pacientes Covid-19 en el Hospital Nacional Arzobispo Loayza.

Diariamente, Daniela realiza terapias respiratorias y de lenguaje con el objetivo de que el paciente pueda prescindir de oxígeno artificial, que es uno de los grandes problemas que hacen colapsar los sistemas de salud en todo el mundo a causa de las infecciones graves por coronavirus. 

Daniela se expone al virus a diario. Y si bien no se ha contagiado gracias a una combinación de medidas de protección, ella sabe que siempre está en riesgo. Y tal riesgo es una carga que lleva sobre sus hombros y que también afecta a su familia, pues además de doctora, es esposa y mamá de un hijo de 5 años y de otro de 9 meses. 

Enfrentando la incertidumbre

“Cuando recién empecé a trabajar en el hospital tenía muchísimo más miedo. En cambio, ahora siento que puedo ser un ejemplo de que, si te cuidas, si eres precavido, simplemente no te contagias,” dice Daniela con convicción. “Pero aun así es complejo ir a trabajar y no saber qué va a pasar. Cada vez que me duele la garganta o la cabeza, siento miedo al instante. Lo último que quiero hacer es contagiar a mi familia”. 

Como el resto del personal médico, ella está muy expuesta. El riesgo forma parte de ejercer cualquier rubro de la medicina; ellos se han preparado por años para abordar estas situaciones, pero no hay preparación que permita anticipar una pandemia tan global, tan contagiosa y tan extensa en el tiempo como el actual coronavirus.

El tiempo, sin embargo, va haciendo su labor “y quieras o no, uno se va acostumbrando. Además, he aprendido a desconectarme del trabajo apenas empiezo a manejar de regreso a casa. Sé que suena raro, pero simplemente me olvido. No dejo que el miedo se apodere. Esa es mi técnica para llegar a casa y estar relajada junto a mis hijos y mi esposo”.

En el trabajo, Daniela no deja escapar detalle: usa mascarilla industrial, lentes especiales así como un traje especial. Además, se cubre el pelo y los zapatos. Al llegar a casa, confiesa, ya no pasa los zapatos por lejía pues está comprobado que no es necesario, pero lo primero que hace es entrar a la ducha. 

En el caso del personal médico como ella, no se saca nada si el especialista mantiene estrictas medidas pero su familia no, o vice versa. Mantenerse libres de Covid-19 es un desafío para todo el grupo familiar. Por eso, durante casi medio año, toda su familia estuvo aislada por completo; gracias a que se sabe más del virus, ahora mantienen un contacto seguro con sus padres y sus suegros, siempre usando doble mascarilla. Hoy Daniela siente que han encontrado el balance entre una mínima libertad, el cuidado y mantenerse sanos.

“Un día a la vez”

Con el paso del tiempo se ha convencido acerca de la importancia de salir a tomar aire en familia en la medida que las restricciones lo permitan, de construir recuerdos juntos, de distraerse y pasar momentos que se asemejen a lo que antes se conocía como normal. 

“Las cosas ya no son como antes, obviamente. Incluso yo sé que hay gente, amigos por ejemplo, que prefieren no acercarse debido a mi trabajo, como si yo fuese la peste (se ríe), pero es lo que es. Hay que aprender, aunque sea difícil, a dejar pasar las cosas feas; encontrar la manera de lograr que el estrés no tome el control,” profundiza Daniela. 

Sorprende que alguien que toma turnos de 12 horas tres veces a la semana hable sobre no dejar que el estrés tome las riendas, pero sin duda esta es la clave en su relato. Solo así, manteniendo el optimismo y probando mantener la paz mental es que logra salir adelante: “Un día a la vez”. 

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